Reforestando...

Se suele tener el concepto errado que las reforestaciones acaban en el minuto que ponemos el árbol en la tierra, y este es uno de los puntos por los que la mayoría no perdura en el tiempo, una especie, aunque sea silvestre, adaptada al frío, la lluvia o la sequedad del verano, necesita ciertas ayudas para aumentar el porcentaje de supervivencia, la más importante es algo de humedad en estos meses de primavera-verano, donde -a excepción de un par- las lluvias no son importantes.
Es miércoles por la mañana, como siempre, amanece nublado, cargo mi mochila, algo de música y pasado cerca de dos horas caminando llego al lugar donde ya poco se siente que esté en la misma ciudad, pretendo hacer un conteo y ver que tal van, ya pasados varios meses desde las plantaciones,la lejanía de los lugares reforestados hace tedioso el trabajo, pero siempre es grato seguir conectado con el monte.
Son 3 sectores los que revisé, lamentablemente se han "perdido" varios árboles, supongo que como hay senderos cercanos, alguien los ha sacado, por que sólo queda el agujero en el suelo, pero bueno, son cosas que podían pasar. De los 70 árboles que puse en estos sectores, quedan 58, y aunque fuese sólo uno ya valdría la pena.

Un labor muy útil para conservar la humedad, es el uso de alguna cubierta en la base del árbol, comúnmente se usa un plástico. Lo primero es despejar el árbol.


Luego regamos un poco, ya se imaginarán los difícil que es bajar el cerro con varias garrafas de agua, sin embargo,tengo la ayuda de un buen amigo.




Un cuadrado de plástico, que puede ser transparente o de color, se hace un corte desde el centro hasta el borde.



Se coloca sobre la tierra húmeda alrrededor del árbol y se cubre con tierra.



En palabras sencillas, el plástico mantiene el agua en esa área, digo, el agua del suelo, se evapora y al estar cubierto con plástico, no puede escapar, se condensa y vuelve a caer...de esta forma mantenemos el ciclo, prolongando por un buen tiempo estas condiciones.




Es bastante efectivo y debería funcionar por un buen tiempo, aunque siempre es útil darse una vuelta de vez en cuando. Acá se ve como empieza a funcionar.




Cuando acabo con los 58 árboles, el sol pega fuerte, pero ya poco importa, tampoco tengo en cuenta los moratones y las caídas, que siempre me entrega lo empinado de este cerro, ojalá y estas especies sobrevivan, y si no, no hay duda que seguiré plantando.

Un Saludo
Pablo L.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Te felicito por todo tu trabajo eres un ejemplo!, soy de Viña y jamás me hubiera imaginado esta labor tan linda que haces de manera desinteresada y con el solo placer de ayudar a reforestar nuestros cerros, eres una gran persona!, que Dios te bendiga.

Pablo L. dijo...

Muchas gracias por tus palabras...

un saludo.

tlalli dijo...

Que idea tan padre y original!
Muy eficiente para conservar la humedad!